Para qué sirve el hebreo un idioma menor y difícil hablado por menos de seis millones de personas? Esta es la cuestión que a menudo plantean los estudiantes en diversos países, quienes, tras la escuela secundaria, son conscientes del enorme respeto acordado a las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma. Para quien "lengua clásica" es sinónimo de "lengua muerta", los idiomas modernos resultan al menos un instrumento práctico que ayuda al estudio en prestigiosos campos profesionales: el inglés, para la tecnología y las relaciones internacionales; el francés, tan asociado con la moda, la cocina y el arte; el italiano, con la música y la ópera; el alemán, con la filosofía, la medicina y la psicología. >>> Veja mais no artigo de Norman Berdichevsky.
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